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jueves, 19 de abril de 2012

Tente Lagunilla y Carlos Soria en el campo 3 del Annapurna


Como seguro ya conocéis la expedición que están llevando a cabo Carlos y Tente en el Himalaya, os facilito la última noticia sobre sus avances, (no sin gran esfuerzo).

Aquí os dejo un enlace con la crónica de Carlos Soria, desde el Annapurna, el día 17 de este mes:


----> http://www.barrabes.com/revista/noticias/2-7670/carlos-soria-tente-lagunilla-sherpas.html

Ánimo para este reto y que la buena meteo os acompañe!!! ;-)

lunes, 21 de noviembre de 2011

Niebla en Lebanza

Que niebla!! Densa como espuma de cerveza!!

Este Sábado día 19 anduvimos por La Pernía en una ruta de senderismo muy agradable (aun con mal tiempo) y con mucho encanto.

El autobús nos dejó en la Abadía de Lebanza preparados para iniciar la marcha, con lluvia, que amenazaba no abandonarnos en todo el trayecto.

Según fuimos ascendiendo en dirección a Peña Carazo nos encontramos con la niebla, que espesaba por momentos. Poco a poco según ganábamos altura las condiciones meteorológicas empeoraban, con algo de viento.

Cerca del collado, habiendo dejado atrás las ruinas del chozo del Prado de las Cabras, vislumbramos fugazmente entre la espesa niebla una ventana, de claridad mínima, reanudamos el paso y subimos a la Peña.

Sinceramente, Peña Carazo pudiera más bien cambiar a Peña Carajo (que frio!!) pues el viento, con violencia, convertía la lluvia en cellisca que hacía penetrar el frio con presteza.

Conseguimos encumbrar la cima que, aunque modesta, no era menos gloriosa y más teniendo en cuenta los enemigos que nos azotaban.

Después de unas valientes fotos para "congelar" el momento, seguimos avanzando hacia Horca de Lores.

Cruzando afloramientos de piedras anti-adherentes de color verde pálido, rodeamos la elevación no sin dificultad.

Después de una "pequeña" vuelta y una parada para reponer energías, tomamos camino siguiendo parte del Arroyo de Gerino, bastante cansados los peques y también los mayores, hasta llegar al bonito pueblo de Lores, en donde nos esperaba el transporte para volver a casa.

Una grata aventura, con alicientes más que suficientes para repetirla en otra ocasión, para admirar con más detenimiento el paraje verde tan hermoso que nos negó tan rotundamente la espesa niebla.